UN HOMBRE DE POCAS PALABRAS
A veces es mejor quedarse callado, dice mientas me habla, me mira a los ojos, piensa bien lo que va a decir, la experiencia le ha demostrado que es mejor así. No es para menos, son 56 años que él tiene, o como el diría; medio siglo y un poquito más. Si le pregunto algo, estoy seguro de que si sabe la respuesta me la dirá, pero si la desconoce, simplemente callara y después de un momento pronunciara estas palabras; no lo sé, porque no es como muchos, intentando hacerse el culto para caer bien, o para dar fe que la experiencia te enseña todo, no, solo te enseña lo necesario. José Manuel Tamayo Mendoza, mi vecino, no es un tipo muy extrovertido, por lo que diría que es todo un honor ganarme su confianza y quizá exagere cuando digo que me gane hasta su amistad. Así es, si hay algo que lo caracteriza, es su seriedad. Cuando pregunto si hay algo de lo que se siente orgulloso, él dice; de la familia que tengo, a los 18 años me toco asumir una gran responsabilidad, ser padre por primera...