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UN HOMBRE DE POCAS PALABRAS

A veces es mejor quedarse callado, dice mientas me habla, me mira a los ojos, piensa bien lo que va a decir, la experiencia le ha demostrado que es mejor así. No es para menos, son 56 años que él tiene, o como el diría; medio siglo y un poquito más. Si le pregunto algo, estoy seguro de que si sabe la respuesta me la dirá, pero si la desconoce, simplemente callara y después de un momento pronunciara estas palabras; no lo sé, porque no es como muchos, intentando hacerse el culto para caer bien, o para dar fe que la experiencia te enseña todo, no, solo te enseña lo necesario. José Manuel Tamayo Mendoza, mi vecino, no es un tipo muy extrovertido, por lo que diría que es todo un honor ganarme su confianza y quizá exagere cuando digo que me gane hasta su amistad. Así es, si hay algo que lo caracteriza, es su seriedad. Cuando pregunto si hay algo de lo que se siente orgulloso, él dice; de la familia que tengo, a los 18 años me toco asumir una gran responsabilidad, ser padre por primera...

CADA VEZ MÁS CERCA

Cada vez estamos más cerca, pero mientras eso sucede, las expectativas crecen. Pocos son los que tuvieron el honor de ser testigos de ver a una selección peruana llegar a un mundial, si, no de ganar una copa del mundo, o llegar una final, simplemente de llegar a un mundial, porque para quienes, como yo, llegar a un mundial se ha convertido en el sueño imposible, con una oportunidad cada cuatro años, pero imposible, al fin y al cabo. A dos fechas para finalizar las eliminatorias, ese sueño se asoma por la ventana, que lo podemos ver, casi lo podemos tocar, pero todavía no es nuestro. 24 puntos y cuarto lugar en la tabla, dos partidos pendientes, ante Argentina y Colombia, selecciones que son difíciles de ganar, pero en el fútbol, como en el amor, todo puede pasar, y más aún en las eliminatorias sudamericanas. El futbol peruano se le puede clasificar en tres partes, la primera es la de éxitos, de los años 70 hasta el último mundial que fue nuestra selección, España 82, uno de los re...

UNA ESCUELA, UNA VIDA

Podría pasarme criticando una y otra vez a mi escuela, si esa que cada año saca de sus aulas a egresados de periodismo y relaciones públicas, la misma que de vez en cuando encuentra a uno que otro exalumno en medios o empresas y entonces levanta la cabeza, como aquel padre que se siente orgulloso de su hijo que por fin obtuvo una buena calificación en el colegio. CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, ESCUELA PROFESIONAL DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN, hay quienes ni siquiera la conocen, o peor aún creen que ahí forman a los futuros conductores de programas de televisión, pero no, esta escuela marca una diferencia abismal de las otras, porque no somos ni médicos, ni ingenieros, ni arquitectos, ni filósofos, ni nada que parezca conocido. Somos comunicadores, si lo escribí bien, comunicadores señores, los encargados de que usted buenamente se levante en las mañanas y entonces reciba un buenos días de nosotros y con ello usted sabrá lo que pasa en el país, también somos los que esta...